Error.
Soy maestra de inglés y tengo suerte por ello. Normalmente mi asignatura es amada por la gran mayoría de padres y madres que, conscientes de la necesidad de aprender esta lengua hoy en día, serían más felices si en vez de las horas que establece el currículo en nuestra comunidad tuviéramos algunas más.
Soy maestra de inglés y tengo que hacer muy poco para vender mi asignatura porque todos los padres la adoran, y en general los alumnos también.
Soy maestra de inglés y, sin embargo, más de una vez, siendo tutora de primaria u ocupando mi puesto de especialista de lengua extranjera, he tenido que vender la lengua valenciana. Así es. Triste.
A todo el mundo le parece fenomenal que los niños tengan tropecientas horas de inglés, jamás he recibido quejas por exámenes de inglés, deberes (cuando los ponía), trabajos que llegan a casa por falta de tiempo para ser acabados en clase, etc... Sin embargo, el pobre valenciano no da pie con bola. Haga lo que haga, está mal. Y encima, ¡no sirve para nada! Sólo es un incordio que quita horas al inglés, ¡que ése sí que sirve de algo!
Pues que equivocados estamos con esta manera de pensar. Da la casualidad de que aprender valenciano nos ayuda, y mucho, a la adquisición de otras lenguas, llámense éstas inglés o chino mandarín. No, no, ninguna de las tres tienen mucho que ver entre sí, no va por ahí la cosa. La cosa va de que el aprendizaje de "otra" lengua sólo produce beneficios en el individuo que la aprende, por muy minoritaria que ésta sea. Y, por experiencia propia, y la de otr@s much@s amig@s y compañer@s que comparten profesión y especialidad, puedo deciros que por norma general, y salvando individualidades, los alumnos "de línea" (llámese como sea ahora), es decir aquellos que desde su inicio en la escolaridad aprenden dos lenguas, son siempre mucho mejores en inglés en cuanto a rapidez en la adquisición del idioma. Que sí, que al final de la jugada todos aprenden lo mismo, que para eso nos programamos unos objetivos y hacemos lo indecible para que los alumnos los alcancen, pero la rapidez y facilidad con la que aprenden los alumnos de valenciano es superior en las primeras tomas de contacto con la lengua inglesa y más tarde en la adquisición de nuevo vocabulario y nuevas estructuras. Y es que no es ningún secreto que el aprendizaje de lenguas "minoritarias" ayuda a la adquisición de lenguas extranjeras, como el inglés; además de que el aprendizaje de lenguas, en general, es buenísimo para el desarrollo del sistema lingüístico y para que nuestro cerebrito trabaje y avance. Es decir, que si nos pusiéramos en plan teórico y analítico deberíamos cambiar el discurso y afirmar que, aquí en nuestra comunidad, EL APRENDIZAJE DEL VALENCIANO ES UNA SUERTE. Y no, no quita horas al inglés. El inglés nuestros hijos van a aprenderlo igual. El valenciano no le roba horas al inglés. No. El valenciano juega su papel y el inglés el suyo propio. Y ambos por separado, pero íntimamente relacionados, suman, no restan. Juegan a desarrollar la misma parte del cerebro, y de siempre se ha dicho que dos hacen más que uno.
Otra cuestión es la que atañe a la cultura y las raíces. A mí me duele en el alma que quien no es de "la Terreta" pero viene aquí a prosperar y a darle una vida digna a sus hijos, que implica escolaridad en nuestros colegios, critique y menosprecie nuestra lengua hasta el punto de decir que no sirve para nada. ¿Acaso vamos nosotros a otros lugares de España a decir que son ustedes menos ricos por hablar sólo una lengua? No. ¿Entonces? ¿Por qué no aceptan lo que hay sin más, sin necesidad de ataques gratuitos y menosprecios varios? Por no hablar de quienes tiran piedras sobre su propio tejado porque, siendo valencianos, reniegan de sus raíces por considerar la lengua de la tierra inferior al castellano. La lengua valenciana es una lengua rica, es símbolo, es cultura, es historia y son raíces. Son nuestras raíces. Y SÍ, SIRVE, PORQUE ES LA IDENTIDAD DE UN PUEBLO. Sólo por eso deberíamos respetarla, y entender que se enseñe en la escuela. Y si no nos gusta... plantearnos quizás otras opciones. Pero restarle valor a algo que sí lo tiene no es la solución.
La lengua (cualquier lengua) es cultura. La cultura es saber. Y el saber...no ocupa lugar. O eso dicen.
Así que, tal vez, la próxima vez que vayamos a pronunciar la frasecita de marras "el valenciano no sirve para nada", quizás podríamos mordernos la lengua y recordar que APRENDER VALENCIANO SÍ ABRE PUERTAS: LAS DE NUESTRO CEREBRO.
TICHININGLISH empezó siendo un blog donde compartir maneras de enseñar inglés como lengua extranjera. Hoy se ha convertido en un espacio donde tiene cabida todo aquello relativo al proceso de enseñanza-aprendizaje y el mundo educativo en general. Bienvenidos a la profesión más bonita del mundo.
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martes, 12 de abril de 2016
El valenciano no sirve para nada. El inglés sí.
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