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viernes, 20 de mayo de 2016

I BELIEVE...

...in you.

When I was preparing my competitive examinations to become a teacher in the Spanish public school I was very lucky to have as a teacher an incredible human being, Pura. It was not that she was great in everything related to our preparation, that she really was; it was the feeling that she did believe in us and in our possibilities getting the best results. 
SHE BELIEVED IN ME. From the moment our eyes met, she knew I was going to reach what I wanted before I realized I could really do it. And so, our "leitmotiv" during those months preparing our exams with her was not other but: "I believe".

I passed my examinations, with the best results, as she predicted. And, although I had been teaching in some schools before getting my place in the public school, and though I had ever thought about my kids as brilliant little people able to learn absolutely everything, the fact that an amazing teacher and person believed in me with such strength made me believe in others from a new perspective.

I teach English, and sometimes, depending on the school year, other subjects as well. I try to teach with my heart, with the idea that all my kids have to enjoy what we do. A boring class for them is a boring class for me. I try to get into their hearts by planning activities which imply something different from the normal routine, because teaching in a funny way is making them learning more and better while having fun.

I plan those activities for all my students, the ones with a higher level, and the ones with some special education needs. And, I promise, all of them improve the way they learn and all of them are able to do such activities. Why? Because I BELIEVE IN THEM. No matter the difficulties we do find along the way to accomplish our goal, the thing is that I really believe they can get their best. Of course, the level of language acquisition will be different between the kids with no learning difficulties and the ones with special needs BUT the great thing is that they will be learning anyway. They will have fun when learning. They will see themselves able to keep on learning. That's what really matters.

I DO BELIEVE IN MY STUDENTS. If you LOVE what you do, teaching is much easier and it makes it a magic work.

Thank you Pura García for believing in us, in me.


Noni Medina. English Teacher.

martes, 12 de abril de 2016

El valenciano no sirve para nada. El inglés sí.

Error.
Soy maestra de inglés y tengo suerte por ello. Normalmente mi asignatura es amada por la gran mayoría de padres y madres que, conscientes de la necesidad de aprender esta lengua hoy en día, serían más felices si en vez de las horas que establece el currículo en nuestra comunidad tuviéramos algunas más.
Soy maestra de inglés y tengo que hacer muy poco para vender mi asignatura porque todos los padres la adoran, y en general los alumnos también.
Soy maestra de inglés y, sin embargo, más de una vez, siendo tutora de primaria u ocupando mi puesto de especialista de lengua extranjera, he tenido que vender la lengua valenciana. Así es. Triste.
A todo el mundo le parece fenomenal que los niños tengan tropecientas horas de inglés, jamás he recibido quejas por exámenes de inglés, deberes (cuando los ponía), trabajos que llegan a casa por falta de tiempo para ser acabados en clase, etc... Sin embargo, el pobre valenciano no da pie con bola. Haga lo que haga, está mal. Y encima, ¡no sirve para nada! Sólo es un incordio que quita horas al inglés, ¡que ése sí que sirve de algo!
Pues que equivocados estamos con esta manera de pensar. Da la casualidad de que aprender valenciano nos ayuda, y mucho, a la adquisición de otras lenguas, llámense éstas inglés o chino mandarín. No, no, ninguna de las tres tienen mucho que ver entre sí, no va por ahí la cosa. La cosa va de que el aprendizaje de "otra" lengua sólo produce beneficios en el individuo que la aprende, por muy minoritaria que ésta sea. Y, por experiencia propia, y la de otr@s much@s amig@s y compañer@s que comparten profesión y especialidad, puedo deciros que por norma general, y salvando individualidades, los alumnos "de línea" (llámese como sea ahora), es decir aquellos que desde su inicio en la escolaridad aprenden dos lenguas, son siempre mucho mejores en inglés en cuanto a rapidez en la adquisición del idioma. Que sí, que al final de la jugada todos aprenden lo mismo, que para eso nos programamos unos objetivos y hacemos lo indecible para que los alumnos los alcancen, pero la rapidez y facilidad con la que aprenden los alumnos de valenciano es superior en las primeras tomas de contacto con la lengua inglesa y más tarde en la adquisición de nuevo vocabulario y nuevas estructuras. Y es que no es ningún secreto que el aprendizaje de lenguas "minoritarias" ayuda a la adquisición de lenguas extranjeras, como el inglés; además de que el aprendizaje de lenguas, en general, es buenísimo para el desarrollo del sistema lingüístico y para que nuestro cerebrito trabaje y avance. Es decir, que si nos pusiéramos en plan teórico y analítico deberíamos cambiar el discurso y afirmar que, aquí en nuestra comunidad, EL APRENDIZAJE DEL VALENCIANO ES UNA SUERTE. Y no, no quita horas al inglés. El inglés nuestros hijos van a aprenderlo igual. El valenciano no le roba horas al inglés. No. El valenciano juega su papel y el inglés el suyo propio. Y ambos por separado, pero íntimamente relacionados, suman, no restan. Juegan a desarrollar la misma parte del cerebro, y de siempre se ha dicho que dos hacen más que uno.
Otra cuestión es la que atañe a la cultura y las raíces. A mí me duele en el alma que quien no es de "la Terreta" pero viene aquí a prosperar y a darle una vida digna a sus hijos, que implica escolaridad en nuestros colegios, critique y menosprecie nuestra lengua hasta el punto de decir que no sirve para nada. ¿Acaso vamos nosotros a otros lugares de España a decir que son ustedes menos ricos por hablar sólo una lengua? No. ¿Entonces? ¿Por qué no aceptan lo que hay sin más, sin necesidad de ataques gratuitos y menosprecios varios? Por no hablar de quienes tiran piedras sobre su propio tejado porque, siendo valencianos, reniegan de sus raíces por considerar la lengua de la tierra inferior al castellano. La lengua valenciana es una lengua rica, es símbolo, es cultura, es historia y son raíces. Son nuestras raíces. Y SÍ, SIRVE, PORQUE ES LA IDENTIDAD DE UN PUEBLO. Sólo por eso deberíamos respetarla, y entender que se enseñe en la escuela. Y si no nos gusta... plantearnos quizás otras opciones. Pero restarle valor a algo que sí lo tiene no es la solución.
La lengua (cualquier lengua) es cultura. La cultura es saber. Y el saber...no ocupa lugar. O eso dicen.
Así que, tal vez, la próxima vez que vayamos a pronunciar la frasecita de marras "el valenciano no sirve para nada", quizás podríamos mordernos la lengua y recordar que APRENDER VALENCIANO SÍ ABRE PUERTAS: LAS DE NUESTRO CEREBRO.

jueves, 31 de marzo de 2016

El secreto está en la base, no en los colores.

De siempre se ha dicho, porque numerosos estudios lo demuestran y demás, que cuanto antes empezamos a aprender una lengua, diferente a la materna se entiende, pues mucho mejor. Si esto es cierto, que lo es, entonces no tiene sentido que aquí en la Comunidad Valenciana queramos empezar la casa por el tejado en lo referente al aprendizaje del inglés.
Estaréis pensando "¿pero esta mujer qué dice?, si aquí ya llevamos unos años empezando a aprender inglés en primero de infantil". Ya, pero ¿a qué precio? ¿Al de tener que escuchar como se defiende esa teoría de que con el B2 conseguido de cualquier manera es suficiente? ¿Al de que los oídos chirríen cada vez que escuchan el típico argumento: "total en infantil es enseñar los colores y los números"?
Precisamente si hablamos de lenguas, las edades más tempranas son la base. Vale que hasta los 6 años la enseñanza no es obligatoria, pero ya que la mayoría de niños en nuestra comunidad acuden a los centros escolares entre los 3 y los 6 años para luego continuar la primaria, y que en nuestro país no tenemos la costumbre de ver las películas y los dibujos en versión original, pues aprovechemos eso de que se empieza a dar inglés en tres años y hagámoslo como toca: no enseñando números y colores.
Aprender una lengua no es aprender listas y listas de palabras, ya lo dije en otro post. APRENDER UNA LENGUA ES VIVIR EN ESA LENGUA. VIVIR LA LENGUA. Los alumnos de infantil aprenden, o deberían aprender, jugando. Pues juguemos con ellos EN INGLÉS: a puzzles, a bloques, a cartas, a juegos de memoria, a dominós, al parchís, al bingo, a construir castillos, a modelar con plastilina, a hacer carreras de coches, al corro de la patata, a pillar, a clasificar animales por familias y especies, a pintar cosas bonitas para decorar, a cantar con coreografías, a la zapatilla por detrás, a la búsqueda del tesoro, a inventar personajes y representarlos... En todos estos juegos no estaremos dando una lista concreta de palabras que haremos repetir mientras pasamos flashcard tras flashcard. No. Y estaremos cansándonos mucho más que si nos limitamos a hincharlos a tarjetas, vídeos y fichas. Pero estaremos educando sus oídos y haciendo que se familiaricen tanto con los sonidos de esta nueva lengua que, cuando vayan a usarla, habrán interiorizado de manera natural su fonética, tan diferente a la nuestra. No estaremos obligándolos a memorizar 25 nombres de animales porque los estarán aprendiendo de manera natural, por la motivación implícita en el juego, porque estaremos haciéndoles vivir la lengua inglesa como la viven los niños hablantes de la misma.
Aprendemos nuestra lengua en cada contexto en el que vivimos desde que nacemos, con cada situación en la que estamos envueltos y con cada persona con la que interactuamos. Nuestros alumnos no pueden vivir la lengua inglesa desde que nacen y de esa manera tan natural y real. Así que es nuestro cometido convertir nuestras clases en escenarios reales. Pero de verdad, no de teoría de temario de oposiciones. Tirémonos al suelo con ellos, pringuémonos de tierra o pintura las manos, hagamos plastilina... Y todo mientras hablamos en inglés, cantamos en inglés, les pedimos respuestas en inglés, nos reímos en inglés y VIVIMOS EN INGLES CON ELLOS.

La enseñanza de un idioma en las primeras edades no puede basarse en enseñar los colores y los números como si fueran papagallos, porque hablamos de la base del aprendizaje. Así que seamos responsables y sinceros con nosotros mismos, y pensemos si estamos haciendo lo adecuado cuando nos conformamos con que sean capaces de repetir muchas palabras sin sentido. Analicemos si cuando están expuestos a un ambiente en el que se usa la lengua que están aprendiendo se sienten cómodos porque entienden y reconocen el idioma, o por el contrario, ni se inmutan. Muchos padres se angustian cuando sus hijos de 3, 4 e incluso 5 años no les "hablan" inglés, y sin embargo duermen más tranquilos cuando se saben todos los colores, porque "mira cuánto inglés sabe mi niño". Que a estas edades no hablen en inglés es tan normal como que no hablen valenciano si en su casa no lo habla nadie. A estas edades lo que interesa es que interioricen la lengua de la manera más natural y completa. Y si de verdad la aprenden así, estarán listos para hablarla cuando lo necesiten, que es de lo que se trata.

Noni Medina. English Teacher.