TICHININGLISH empezó siendo un blog donde compartir maneras de enseñar inglés como lengua extranjera. Hoy se ha convertido en un espacio donde tiene cabida todo aquello relativo al proceso de enseñanza-aprendizaje y el mundo educativo en general. Bienvenidos a la profesión más bonita del mundo.
domingo, 26 de marzo de 2017
Todos los alumnos son capaces de cosas increíbles
sábado, 11 de febrero de 2017
ADULTOS 1 - CREATIVIDAD 0
Los adultos somos un rollo. Nuestro mundo de mayores gira tanto en torno a "cómo deben ser las cosas" que nos olvidamos de "cómo son", y convertimos hasta lo más sencillo en una gran dificultad.
Cuando somos niños, la naturalidad y la espontaneidad de nuestros actos prevalecen sobre lo postizo, lo preestablecido, lo correcto, lo que se espera y lo que se "tiene que". Sin que ésto signifique que haya que olvidar los límites que enseñan dónde empieza el mal y, por tanto, acaba el bien. No voy por ahí, no empecemos a mezclar churras con merinas.
Cuando somos adultos, nos molesta la naturalidad, nos ceñimos a un esquema, olvidamos que soñar es buena parte de lo que nos mantiene con vida, parece que tenemos miedo a sentir cuando algo o alguien nos provoca una reacción que no está dentro de nuestro plan, la espontaneidad propia o ajena nos hace sentir ridículos y la creatividad nos la guardamos para, como mucho, cocinar el fin de semana, y si hay visitas.
Como padres, vivimos inmersos en la vorágine de las prisas, del "ahora no / date prisa / otro día / llegamos tarde" porque nuestra rutina trabajo-casa-trabajo-casa nos permite, por desgracia, poco margen de error. Si además, a eso algunos le suman que el poco tiempo que les queda están tan cansados que no tienen ganas de estar (y ser) con sus hijos, pues bueno, el resultado es un cóctel molotov bastante desesperanzador.
Como MAESTROS... Hay tanto por hacer, tanto por recuperar, tanto por cambiar, que me rompo un poquito cada vez que lo veo en mi día a día y lo pienso. La enseñanza actual se ha contagiado irremediablemente del mundo adulto, ha copiado la manera de pensar y actuar de los mayores, ha dejado de lado la base de la infancia y las necesidades de la misma, y ha roto el eslabón que unía las palabras ESCUELA y PASIÓN.
Cuando nos apasionamos por algo, o por alguien, vivimos por y para ese algo o ese alguien. Sin pasión es difícil que haya ilusión. Y sin ilusión no hay motivación, ni interés. Sin interés, las ganas de aprender brillan por su ausencia y el aburrimiento y la desidia aparecen para quedarse.
Ésa es la base actual de nuestro sistema educativo: el aburrimiento por la falta de interés debido a la ausencia de motivación. Ya no sabemos ilusionar. Nos hemos cerrado en banda a la magia de una cualidad que es innata en los niños y que, una vez hace mucho tiempo, también fue nuestra: LA CREATIVIDAD.
Nos da miedo que los alumnos dejen volar su imaginación porque, si esto ocurre, perdemos el hilo de la lección, dejamos alguna página del libro sin hacer y, entonces, no estamos cumpliendo con el currículo que tanto nos ata, ¡sacrilegio! Además, vivimos convencidos de que, si permitimos que la imaginación entre por la ventana de clase, desplazará al aprendizaje, como si ambos no pudieran convivir en un mismo espacio. Nos estamos olvidando de que es justo cuando dejamos que su imaginación entre en juego, cuando están más abiertos a aprender porque se ilusionan, porque sueñan, porque piensan, porque se hacen preguntas, porque se plantean hipótesis, porque la confianza en sus propias posibilidades aumenta, ya que se ven al mismo nivel que el adulto que tienen delante: se ven capaces de discurrir, de ir más allá, de dar soluciones, de plantear preguntas y de dar alternativas.
Cuando somos capaces de abrir la puerta de nuestra aula a la CREATIVIDAD... Ocurre la magia. Y es tan fácil hacerlo, pero tan, tan fácil. Sólo tenemos que apasionarnos por cada concepto nuevo que vamos a enseñar, como cuando éramos niños, y dejarnos contagiar por sus miradas expectantes, permitirnos dejar a un lado la página 85 del libro y salir al patio a dar la clase porque hablar de bichos encerrados en el aula no tiene mucho sentido. Hablarles de lo divertida que es la resta con llevadas porque, de verdad, así lo creemos, y plantearles la operación como lo más emocionante que hemos visto hasta ahora en matemáticas. Sugerirles que investiguen sobre las plantas o el agua, que hagan experimentos y nos los enseñen. Invitarles a que traigan a clase experiencias que quieran compartir con los compañeros. Leerles una novela por capítulos, con tanta pasión que sean ellos quienes pidan más y se enfaden cuando cierras el libro; y leerles esa historia con tanta emoción y misterio que, sin darse cuenta, acaben tan metidos en ella que necesiten saber el significado de esas palabrejas largas que lees y pregunten espontáneamente qué quieren decir.
Vivimos tan equivocados en el sistema educativo actual. Tenemos tanto miedo a la falta de tiempo, a no terminar los libros, a no crear un hábito... Que olvidamos que, cuando la CREATIVIDAD entra, trae consigo a la ilusión, y ésta a la motivación, que lleva siempre de la mano al interés, que lo es todo y que hace posible todo: el tiempo, trabajar con y sin libros y despertar la curiosidad como para que sean ellos mismos quienes creen hábito de trabajo porque quieran, y necesiten, saber más. Olvidamos que cuando el INTERÉS se sienta con nosotros a dar clase hace trucos fantásticos con los que duplicar el tiempo, que permiten que una hora tediosa cara al libro se convierta en una hora en la que nos dé tiempo a alucinar con algo, sorprendernos, pensar, planear nuevas experiencias y coger los problemas, las operaciones o los ejercicios de ortografía con muchísimas más ganas que si lo hacemos así sin más, porque ahora tienen sentido, porque estamos tan abiertos a aprender y a disfrutar y nos vemos tan capaces de hacerlo que lo difícil es que no nos apetezca.
Y sí, da tiempo. Da tiempo a todo. Los minutos se estiran como un chicle cuando vivimos el aprendizaje de manera ilusionante y apasionada. Cuando creemos en su capacidad creativa, cuando dejamos que se emocionen, cuando les ponemos música y los invitamos a cantar o a bailar porque necesitamos sonrisas para empezar la explicación de algo complicado. Cuando somos lo suficientemente humildes para mostrarles nuestros propios errores y reconocer que nosotros también aprendemos de ellos. Cuando, en definitiva, nuestro currículo particular se basa en la NATURALIDAD y la ESPONTANEIDAD.
Ojalá, en un futuro que roza el presente, seamos capaces de remontar y dar la vuelta al marcador:
ADULTOS 0 - CREATIVIDAD 1
En la escuela, en las familias y en todos aquellos ambientes y procesos en los que nos falta corazón y nos sobra lo demás.
Como regalazo, con corazón, os dejo el enlace a un corto al que no le sobra ninguno de sus 6 minutos. Tiene un mensaje tan "urgente" como bonito, para maestros y para familias. Un mensaje en torno a nuestra realidad y al peligro que corre nuestra pasión por las pequeñas delicias del día a día.
Feliz sábado lleno de minutos para apasionarse con los pequeños detalles.
miércoles, 5 de octubre de 2016
Docentes decentes
Hoy es el día mundial del maestro. Yo aprovecho para felicitar a mis compañer@s y amig@s, pero sólo a aquellos que, inmersos en esta bonita profesión, se dejan el alma en ella a diario. Porque, como en todas partes, también están los que escogieron magisterio por las famosas vacaciones, porque no sabían qué otra cosa hacer o, quizás, no tenían nota para algo "más".
Pero, ¿sabéis qué? Así a grosso modo, la mayoría de maestr@s a l@s que hoy felicitaría son bellísimas personas y mejores profesionales. Sin embargo, entiendo que soy yo la que anda despistada o la que se ha perdido algo cuando, en las redes sociales, hoy leo por todas partes que los docentes somos poco más que escoria, porque además de no tener ni idea de lo que hacemos ni cómo, nos encanta eso de lamentar nuestra suerte por lo mal considerados que estamos.
De verdad, ¿no se cansa la gente de tanto juicio barato y rápido? ¿La moda "contra docentes" no ha caducado ya para dar paso a la moda "contra bomberos toreros"?
Lo que más me gusta de todos los comentarios y críticas cero constructivas que voy encontrándome, a modo de felicitación, es la ligereza con la que las personas que los emiten, 99% no metidas de manera profesional en este mundillo de mierda y de vacaciones eternas, y el amplio conocimiento que demuestran sobre el funcionamiento de una escuela, la realidad actual educativa y ese largo etcétera sobre el que no aprenderán de verdad jamás porque hace tiempo que decidieron cerrar oídos y ojos y abrir mucho la boca.
Igual a mí me han educado diferente, debe ser eso. Pero se da el caso de que me enseñaron a luchar por lo justo y a reclamar lo mío desde el respeto. Vamos, que para tener razón no me debía hacer falta recurrir al insulto, ni a la infra valoración o al menosprecio. Es por eso que cuando tenga que opinar de un profesional en concreto que me parece nefasto en su sector por algo que me atañe a mí personalmente, o a uno de los míos, no me (perdonad mil veces la expresión soez) "cagaré en los muertos" de todos los de su gremio, básicamente porque mi inteligencia (incluida la emocional, que la tengo a pesar de ser maestra) me permitirá distinguir ese garbanzo podrido de entre todo el montón que no lo están.
Si yo voy al médico, no intento darle lecciones de diagnósticos porque, por mucho que mi padre fuera doctor, me sepa parte del vademécum y le tradujese textos médicos desde mi más tierna adolescencia... no, no soy médico, porque ni he estudiado para ello ni ejerzo como tal.
Si voy a la peluquería, no pretendo saber más que mi peluquera porque leer muchas revistas de estilo capilar, y sacarme imágenes de famosas de Instagram para copiar sus melenazas, no me hace docta en la materia. Vamos, que no tengo ni puñetera idea de tintes, proporciones y manejo de tijeras.
Y así podría seguir hasta el infinito...
Entonces, yo me pregunto... ¿POR QUÉ ESTA GENTE, CON HIJOS EN EDAD ESCOLAR O NO, PIENSAN QUE SABEN MÁS QUE LOS MAESTROS Y MAESTRAS DE SUS HIJ@S O DE L@S HIJ@S DE SUS AMIG@S? ¿Por qué han leído artículos sobre educación en google? ¿Por qué han visto algún vídeo en facebook? ¿Por qué tienen mucho tiempo libre (porque a mí no me da la vida para tanto, vamos, pero será mala gestión, ya que soy maestra y vivo del cuento, de quejarme y de vacaciones permanentes)? ¿O es quizás una falta tremenda de confianza o una ínfima tolerancia al error del de enfrente?
Si es por esto último, la solución es bien fácil: cambio. De toda la vida, vamos. A mí no me gusta mi peluquero porque un buen día me deja el pelo parecido al de Eduardo Manostijeras, y al siguiente aún peor, pues yo no vuelvo. Si tengo la mala suerte de acudir a un médico que equivoca más de una vez su diagnóstico o cuyo trato no me parece el correcto, cambio. Si la carnicera a la que voy me vende mal género o, simplemente, no coincide conmigo en la definición del término "calidad"... me voy a otra carnicería. Pero no por todo esto voy a despotricar de todo el resto del sector, porque seguro que los hay decentes y buenos, muy buenos.
Así que no, no se trata ni de victimismos, ni de gusto por las quejas ni de nada vinculado al género teatral del drama. Se llama cansancio y tristeza.
Cansancio y tristeza porque yo conozco muchos docentes que trabajan ideando clases con el corazón, que pasan horas planeando nuevas formas de enseñar para evitar el aburrimiento, la monotonía y el sin sentido de repetir como un loro. Docentes que creen que a leer se aprende leyendo por placer y no por obligación, y que a sumar se aprende coleccionando zomblings, pokemons o magikis. Docentes que lo que quieren que sus alumnos aprendan primero es a vivir y dejar vivir, a respetarse y valorarse a sí mismos para luego poder respetar y valorar a los demás. Docentes que creen que sus alumnos necesitan jugar, divertirse y ser felices y que, como consecuencia de todo esto, aprenderán con mucho más éxito que si se les impone sin interesarse por sus gustos o sus preocupaciones. Docentes que dejan el libro a parte cuando toca hablar de muerte porque un alumno ha preguntado por ello, que dejan el libro a parte cuando la atención se está yendo de viaje y salen al recreo para cambiar de aires y seguir la clase allí, que dejan el libro a parte porque son conscientes de que se aprende mucho más vivenciando que memorizando.
Yo conozco DOCENTES DECENTES, con todo lo bonito que estas dos palabras conllevan. Y, además, puedo decir sin miedo, sin vergüenza y olvidando las falsas modestias, que yo soy una de ellas, y que me equivoco cada día, que aprendo a diario de mis errores y, sobre todo, de mis alumnos. Y... ¡que adoro mi profesión! Porque, con sus días mejores y sus días peores como en todas, es la única que está llena de sonrisas cómplices a cada minuto, de abrazos espontáneos y de dibujos dedicados con infinitas frases bonitas. Y todo esto a pesar de los adultos y su aburrido mundo de críticas, juicios y ganas de bronca.
¡FELIZ DÍA DEL DOCENTE A TOD@S L@S MAESTR@S DE CORAZÓN! 😊💗😘
miércoles, 21 de septiembre de 2016
Sociales es un rollo
¿Os cuento una cosa? Cuando era pequeña... odiaba Ciencias Sociales. Me parecía un soberano rollazo.
Visto años después desde la perspectiva de maestra (y adulta con más o menos conocimiento) creo que sé que si Sociales no me gustaba era porque hablaba del mundo de los adultos sin ningún tipo de miramiento. Y a un niño, así a bote pronto, el mundo adulto le aburre. O si no le aburre, al menos no le interesa. Pero es que ¿a qué niño, en general, le interesan los tipos de paisaje o las funciones de un ayuntamiento?
Con Naturales no me pasaba lo mismo, básicamente porque todo lo que se contaba tenía que ver con cosas que sentía cercanas: el funcionamiento de mi cuerpo, el mundo de los animales (¿a qué niño no le gustan los animales?), las plantas, el planeta en el que vivimos...
Con el tiempo, Sociales desapareció como tal porque se juntó con Naturales y el pack, llamésmolo así, era mucho más comestible y menos denso, ya que unas cosas compensaban las otras. Sin embargo, por caprichos en esto de los "Juegos de Leyes", esta pareja tan bien avenida acabó siendo separada el curso pasado. Y... aquí vuelve Sociales, más intenso si cabe y prácticamente igual de aburrido, si eres un niño.
Como este año he vuelto a la tutoría de segundo de primaria, y evidentemente es una edad en la que los centros de interés poco tienen que ver con lo que nos gusta a los mayores, me he propuesto que a mis niños no les pase lo que me pasaba a mí cuando tocaba "Soci". Obviamente, nunca llueve a gusto de todos, y sé que incluso dando la clase bailando sobre la mesa, habrá veces que no conseguiré llegar al corazoncito de todos. Pero por intentarlo que no quede.
Hoy hemos inaugurado la unidad 1 de Sociales, con el apasionante mundo de los ayuntamientos, los alcaldes, sus regidores y los servicios municipales. Un tema que, si preguntase a mis alumnos por cosas de las que quieren hablar, no saldría de manera espontánea jamás. Así que como el día pintaba largo (mate, valen, sociales y caste), me ha parecido un buen plan dejar el libro a un lado y convertir la clase en un ayuntamiento. Concretamente en el ayuntamiento del pueblo donde doy clase.
Me he nombrado alcaldesa, pero no por lo de recibir regalos y rascar sueldo vitalicio, sino por poder dirigir el cotarro y poder guiarlos. He elegido 4 regidores, inventándome sus cargos o concejalías, y adaptándolos a la actividad y a la realidad de mis alumnos. A cada regidor le he adjudicado una serie de empleados a su cargo y... nos hemos puesto en marcha: entre todos hemos tenido que organizar las fiestas del pueblo. Teníamos al concejal de "fiestas y cultura", la concejala de "seguridad municipal" (y así de paso aprendían el concepto de municipio, que cuesta un poquito y suena abstracto total), el concejal de "agricultura y comercio" y la concejala de "limpieza y orden". Hemos fingido una reunión entre la alcaldesa y sus regidores, y otras subreuniones entre éstos y sus empleados. Han simulado limpiar las calles, cuidar los jardines, parar el tráfico, cortar el acceso de coches en algunas calles, montar escenarios y focos, organizar puestos de los productos de la huerta del pueblo, señalizar y otras cuantas cosas más, y ¡todo sin salir del aula!
¿Balance de la actividad? Súper positivo, por muchas razones. Han entendido, han asimilado conceptos, se han divertido y han disfrutado ejerciendo roles de adultos, se han sabido organizar, han sido conscientes de que el trabajo en equipo es necesario en la sociedad y que si uno falla todos fallan... y ¿sabéis lo mejor de todo? ¡Han trasladado al patio "nuestro particular ayuntamiento" y han seguido jugando todos juntos! 🔝🔝🔝
Por hoy, objetivo conseguido: Sociales NO es un rollo. El rollo somos los adultos y nuestras pretensiones cuando no centramos las clases en nuestros alumnos y sus intereses y olvidamos que una vez también fuimos niños. Más claro, agua.
¡Buenas noches y a soñar bonito!
Firmado:
La alcaldesa de 2°B. 😂😂😂😂
Pd: Y sí, después de "nuestro trabajo en el ayuntamiento", han completado las preguntas del libro sin ningún tipo de dificultad. Son unos cracks.😉
jueves, 16 de junio de 2016
No hay mal que cien años dure
No hay mal que cien años dure ni metodología que funcione siempre. Y aunque suene demasiado "sentando cátedra" es lo que firmemente creo.
No hay metodología que funcione eternamente porque trabajamos con personitas, con sus sentimientos, su propia composición del mundo, sus días buenos y sus días grises.
Sin embargo, hay algo que siempre funciona: creerse lo que uno enseña, amar lo que uno hace. Porque cuando disfrutas en tus horas de trabajo y te crees de verdad que lo que enseñas es lo mejor que puede pasarle a esos niños durante el ratito que están delante de ti... es prácticamente imposible no contagiarles el entusiasmo por lo tuyo.
Llega el final de curso y es inevitable echar la vista atrás y pensar, primero y para variar, "qué rápido ha pasado el año", y segundo, "I really had great fun!". Porque así ha sido, he disfrutado como una enana, me lo he pasado en grande iniciando proyectos, inventando nuevas maneras de acercar a mis alumnos al inglés, viéndoles aprender con entusiasmo y proponiendo ideas sin miedo y con mucha ilusión. He acabado agotada, como hacía tiempo que no lo estaba (sí, la edad también va haciendo de las suyas pero esto es un secreto), porque inventar nuevas maneras de llegar y motivar es enriquecedor pero agota al extremo. Pero al final de la carrera, ha valido tanto la pena que el cansancio es hasta satisfactorio.
¿Qué metodología he seguido este curso para conseguir que mis alumnos hayan aprendido disfrutando de verdad? Pues sinceramente, una no muy diferente a la de años anteriores pero con algún añadido que me ha hecho salirme todo el tiempo de los libros. Una basada en el alumno, pero de verdad, en sus intereses. Una que me permite enseñar aprendiendo. Una que acepta sugerencias de mis alumnos y cambia lo programado por sus ideas, sin cambiar lo que tengo que enseñar. Una que deja de lado exámenes tipo y abre puertas a otro tipo de maneras de evaluar sin que ellos sientan la presión de "es un examen", aun cuando son pruebas igual de exigentes. Una que los ha dejado libres para planificar sus trabajos, libres para organizar sus tareas, libres para decidir cómo hacer las cosas. Una que ha sentido el inglés como una lengua viva y útil y no como una asignatura. Una que ha dado paso al uso real de la lengua planteando actividades en las que había que hablar sí o sí, pero de manera natural, de lo que a ellos les interesaba. Una que les ha permitido hacerse expertos en el animal que más les gusta, o su transporte preferido, o los ha convertido en actores, porque para todo lo demás ya está google. Una basada en mi propio amor por el inglés, mis ganas de enseñar, mis ganas de aprender a raíz de sus ideas, mis ganas de dejarme convencer por sus propuestas de niños que nada tienen que ver a veces con las nuestras. Una basada en la intención de contagiar mi ilusión por lo que hago, convirtiéndome en guionista y directora de teatro, en bióloga o en experta en transportes de todo tipo para poder guiarlos.
No hay mal que cien años dure ni metodología infalible, pero lo que no falla jamás es recordar que las personitas que tenemos delante son, todas y cada una de ellas, un mundo lleno de posibilidades del que podemos aprender tanto o más de lo que pretendemos enseñarles.
Y dicho esto... ¡Feliz fin de curso a todo el mundo!
😉👏😉









